Colchón viscoelástico

Colchón viscoelástico

Ahora mismo el colchón viscoelástico es uno de los más vendidos, ha superado al de muelles y al de látex, por las infinitas prestaciones que ofrece.

En parte su porque su precio ha bajado bastante, aunque depende de la calidad de la viscoelástica, como siempre no podemos dejarnos guiar solo por los precios.

Colchón viscoelástico qué es la viscoelástica

Es un producto desarrollado por la NASA, pensando en aliviar la presión que los tejidos producían en el cuerpo los astronautas.

Se inventó en los años 60 pero no fue hasta los 90 cuando se empezó a comercializar para uso doméstico.

Características y densidades del colchón viscoelástico

Las prestaciones de los colchones dependerán mucho de la densidad, medida en Kg/m3.

Mientras mayor densidad, más durabilidad y más sensación de adaptabilidad del colchón al cuerpo humano.

Pero también puede suponer algo más de presión, por lo que hay personas que prefieren una densidad media o incluso baja.

Las densidades se suelen medir en 3 categorías.

  • Baja de 18 a 20 Kg/m3
  • Media de 30 a 40 Kg/m3
  • Alta a partir de 50 Kg/m3

Principales ventajas del colchón viscoelástico

La principal ventaja es la sensación o percepción de que el colchón se adapta a nuestro cuerpo, siempre dependerá de la densidad que utilicemos.

No suelen ejercer presión en ningún punto, al ser una plancha uniforme por lo que permite al cuerpo descansar por igual en todas las zonas de los colchones.

No se transmiten a penas los movimientos o ruidos suaves por lo que no molesta cuando dormimos junto a otra persona.

Fabricación del colchón viscoelástico

Pueden estar fabricados en diferentes capas con diferente densidad, lo que ayuda a crear colchones adaptados para cada necesidad.

Suelen cubrirse con diferentes tipos de acolchados dependiendo de los gustos o necesidades de los clientes.

Desventajas del colchón viscoelástico

Una desventaja que se suele comentar es que los colchones de viscoelástica dan calor.

Pero los colchones viscoelásticos son termoadaptables y termosensibles, lo que quiere decir que se adaptan mejor a la temperatura de nuestro cuerpo y reaccionan a esta.

Por ejemplo con el calor se vuelven más blandos, más sensación de acogida, mientras con el frío se vuelven algo más duros.

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